Murió “El Flaco” Spinetta pero la leyenda sigue y seguirá viva: mi homenaje.
En aquellos tiempos, recuerdo que al principio me embolaba… la Pulea y Natalia estaban a todas horas escuchando Spinetta (por suerte les daba el ramalazo e intercalaban con otros…), y me acuerdo de decir una y mil veces… “¿otra vez arroz?” y la respuesta… “Violeta es el colorrrr de tu flash…”.
Aquella situación coincidió con mis primeros cigarrillos… allá por el ’92 ufffff… Natalia y Pulea me dejaban en evidencia (a mí y a una amiga) delante de todo Cristo! “Fumás para hacerte la grande!!!” decían… (las cabronas) delante de todo el mundo.
Entonces, ocurrió algo. Un día me detuve a escuchar una canción que ya había sonado antes:
(…) “Pobre la mujer azul que ya no es corpórea
con sus dedos hizo cruz y chau.
Solo la mujer azul era la más bella como el brillo de un puñal
Oh! no” (…) Escuchá la canción.
Ese día (y no otro), Spinetta se me metió en los huesos y me llegó alma.
Tuve que admitirlo y las dos pécoras de las que hablo más arriba, me acribillaron… Pero mi venganza tendría lugar unos meses después cuando una de las tardes que estábamos en lo de Natalia escuchando música, observo fijamente un altavoz de los grandones (de esos de antes) y para mi sorpresa y la de ellas, descubro cuatro tímidas colillas… escondidas. Las había pillado y de postre me pidieron un cigarro. Quedamos mano a mano como el tango.
Allá por el 2002 creo… en mi primer proceso terapéutico (como Psicóloga, en un Servicio de la Facu) recomendé a mi primera paciente de larga duración “Durazno Sangrado” y logramos desatascar gracias a esa canción algo muy gordillo…
En la habitación de Eli-u, una tarde noche (una de tantas) nos maquillábamos (se nos daba muy mal…) y cantábamos “La Montaña”. Estábamos por salir para el Hot Club, a escuchar Jazz con Bruno.
Allá por el dos mil y poco, estábamos en la Plaza Libertad, Pulea, Juan (colega y amigo) y yo, había más gente pero no recuerdo quiénes eran… (Espero me disculpen). El “Flaco” venía a presentar un nuevo disco Para los árboles (2003). Éramos estudiantes (de ‘bolsillos flacos’, como dice Zitarrosa), y “hacíamos puerta” esperando el gran momento en que Spinetta dijo que abrieran las puertas del teatro y entrara la gente que estaba en la calle y justo al poner los pies en el teatro empezaba a sonar Agua de la Miseria que, cantamos a todo pulmón.
Ese mismo año o uno después, en la “Fiesta X” tocaba Spinetta, y en esa escena aunque con aire diáfano, también estaba Juan, Pulea y Elvi (dos de mis hermanas). Y casi colgadas de una reja vimos todo el concierto, hermoso.
Y, desde aquella vez que Spinetta se coló en mis huesos, ha estado presente en mi vida dándome momentos muy felices, ayudándome a entender los “imposibles”, robándome alguna lágrima y acompañándome cuando crucé el océano y me vine a España (me traje los 5 discos que había comprado en Buenos Aires el año anterior a viajar).
En este post, estoy despilfarrando mi lado más bonaerense, el orgullo de que “El Flaco” sea argentino, un ícono del rock nacional. Un poeta inmortal.
Aquí va mi homenaje y desde este lado del charco te regalo mis lágrimas.
Gracias, Spinetta, muchas gracias por haberme enseñado a soñar con fundamento. Por darme momentos verdaderamente felices con las personas que nombré. Y, por hacerme recordar, porque mientras uno recuerde la vida sigue bombeando sangre.
Estés donde estés te abrazo en la distancia.








Comentarios:
Un suspiro en “Murió “El Flaco” Spinetta pero la leyenda sigue y seguirá viva: mi homenaje.”
Sin dudas que le hecharemos de menos…. los grandes del arte siempre consiguen eso, al menos, hacerse añorar…. y su arte logrará que pedasos de su alma crucen el firmamento, como chispas huyendo de la fogata, mientras alguien les canta, entre cervezas y muchachas…. el hombre a muerto, larga vida a la leyenda….
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