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Mudanza de país: Una vez en España I

Primeras Impresiones…

Eran las dos de la tarde, fines de julio, un calor que rajaba las piedras. El día me recordaba a Gabriel García Márquez en “La siesta del martes”, en un momento describe una escena en una plaza de pueblo, y dice “En el marasmo de las dos de la tarde”, uno lo lee y se ahoga…, la misma sensación me generaba Valladolid.
Venía del crudo invierno uruguayo y su humedad que te cala los huesos… vaya contraste!
Hacía unas horas, vivía con mis hermanas en una zona de playa, y ahora estaba en plena selva de cemento por comenzar una vida marital. Estaba contenta, y algo nerviosa.
Desde el aeropuerto hasta nuestra (actual) casa, todo era amarillo y reseco. Cuando entramos a la ciudad, ya me calmé un poco, pues el Paseo de Zorrilla, avenida que hace esquina con mi casa, me recordaba mucho a sitios del microcentro bonaerense.
Eso es inevitable, cuando uno emigra en un principio intenta desaforadamente, encontrar similitudes con lo que ya conoce, como para no sentirse tan desamparado.
Durante el camino a casa, Tasio y yo nos mirábamos y nos reíamos… era la primera vez que nos veíamos en tres dimensiones.
Llegamos al portal de nuestra casa, Tasio iba deslomádose con mi maleta, y yo con los ojos en mil puntos intentando registrar todo. Subimos al séptimo, y una vez en el sofá ya estábamos más tranquilos y extraños, esto recién empezaba.
Una ducha y a comer. Ese día fuimos a los chinos, el portal siguiente al de nuestra casa es un restaurante chino. No me entraba la comida… me llamó mi madre desde Suecia, y ya me calmé más.
Con Tasio, espectacular, por suerte desde el principio conectamos bien.
Lo que más me costó, fue adaptarme a las comidas y sus horarios. Acá en España, se desayuna, luego a las 13 (aprox.) es la hora del “vermouth”, ahí se toma un Martini, y se pica algo, a las 15 se come (es lo equivalente a nuestro almuerzo, para los españoles se almuerza –lo del Martini- a las 12 y se come a las 3).
Recuerdo que en Uruguay, los días que se me hacía un poco tarde y comía a las 3, ya se me desorganizaba todo el día…, así que acá cuando llegué, con el cambio de horario y las horas de las comidas… costosa la cosa (si se me permite la rima).

Otra cosa, a la que –lamentablemente- terminé adaptándome, fue al tamaño de las raciones de comida. Se come muchísimo, lo que en un restaurante de Uruguay es el plato principal, acá es una entrada!! Eso fue al principio muy difícil, porque salíamos a comer y yo no comía nada, me llenaba con la mirada. Pero bueno, con el tiempo y la dieta de la suegra, no solamente me re adapté sino que gane unos jugosos 5 kilos. Qué le vamos a hacer!!
La primera odisea, fue intentar encontrar “yerba mate”. Mientras Tasio se iba al trabajo, yo me iba a recorrer Valladolid, él me hacía planitos y yo me iba por ahí. Me trillé todos los herbolarios, y lo único que encontraba era una yerba brasileña que era espantosa… y mi síndrome de abstinencia lo tenía por las nubes!! Hasta que entré en El Corte Inglés, y encontré “yerba Taraguí”, es argentina y tiene mucho palo, pero era lo que tenía de momento. Luego unos amigos de Valencia me enviaban encomiendas con Yerba Canarias (la yerba de mi país…).

Mucha gente me había dicho, que en Valladolid la gente es muy seca, en España le dicen “Fachadolid”. Sin embargo, cuando iba de excursión en busca de yerba, preguntaba por alguna calle y la gente me acompañaba, re buena onda. Eso sí cuando decía Uruguay, muchas personas no tenían ni idea de dónde quedaba ese país. Cuando me daba cuenta de eso, explicaba, queda en Sudamérica, entre Brasil y Argentina, y entonces, la gente decía Ahhhh Argentina!! Qué lindo!! Yo estuve! Tengo familia allí! Y cosas así. Y como tengo nacionalidad argentina y uruguaya, ya tenía tema.
Otra cosa significativa, es que al principio no entendía nada cuando los españoles agarraban velocidad al hablar, hacía como cuando alguien te habla en otro idioma, me quedaba con palabra e intuía. Luego con el tiempo, eso lo vas acoplando y vas dándote cuenta de qué palabra es mejor no utilizar. Por ejemplo, acá refiriéndose a una chica fashion, se dice: ella es muy “pija”, si algún uruguayo lee esto podrá entender, que era inevitable que me brotara al menos una pizca de pudor… En Uruguay “pija”, es una de las maneras más groseras de nominar al órgano sexual masculino.
Ahora ya me acostumbre, pero al principio me costó, porque aunque no quieras te choca en los oídos. También, me chocó mucho, ver grandes baches en la lengua castellana. Valladolid, es conocida como la cuna del castellano. Sin embargo, el laísmo es moneda corriente. Acá la gran mayoría de la gente en vez de decir: “Le dije a tu madre que te llamara”, dice: “La dije a tu madre que te llamara”, o “ella la dijo”. Curioso, no? Incluso, lo es escuchado en doblajes de películas, y eso me sorprende más.
Otra cosa que me sorprendió mucho, fue en el mundo de los bares. Hay mucha vida en los bares, la gente en general, no se encuentra con los amigos en sus casas, quedan para tomarse un café, y es común que siempre estén llenos. Pero esa cantidad de gente en los bares, me transmitió una sensación de soledad… Porque si bien hay vida allí, se ve muchísima gente sola, que prácticamente vive de bar en bar, pero se huele soledad, más allá de la compañía.

Las primeras veces que fuimos a tomar unos vinitos de bar en bar, me sorprendía que la gente tirara todo al suelo, comían y la servilleta al suelo, la colilla del cigarrillo, el carozo de la aceituna, todo… Eso no es muy habitual en Uruguay. Tiene su explicación, para la gente que limpia en los bares, le resulta más fácil barrer todos los desperdicios, que estar vaciando ceniceros… Aún así, a veces me da cosa, tirar una servilleta al suelo.
Otra cosa! Aquí la gente come muchas semillas de girasol, le llaman “pipas”, es habitual ver miles de cáscaras tiradas en la calle. Eso sí que no me gusta! Alguien se sienta en un banco, y deja el suelo regado de cáscaras. Estamos de acuerdo en que son biodegradables, pero no en el cemento… Una no come una banana y tira la cáscara en la vereda, no?
Tasio, me iba contando cosas del lugar, de la gente, acercándome un poco a la idiosincrasia vallisoletana. Yo estaba en plan turista (de momento), así las cosas son muy diferentes.
La televisión, me parecía un mamarracho, igual que en Argentina!!

Me costó un poco bajar a tierra, todo el cambio en mi vida, dejar Uruguay con tanto océano en el medio…, a veces me pesaba mucho eso. Tomar mate sola, eso fue lo que me chocó más. Porque allá siempre había un mate hecho, llegaba a casa y lo primero que recibía era un mate. Ahora, no me puedo quejar, porque llegamos a casa a la hora que sea, y Tasio va y me pone el agua a hervir (interculturalidad, que le vamos a hacer).

Lo cierto es que me gustó mucho la ciudad, para ir cerrando esta primera parte, una anécdota: cuando caminábamos por el Paseo Zorrilla, me llamaba mucho la atención la cantidad de gente en sillas de ruedas, en muletas, y dispositivos por el estilo. En un primer momento pensé: “Qué cantidad de discapacitados (o personas con capacidades diferentes) hay!!!”, ese pensar me duró dos paseos por la ciudad.
Claro, en Montevideo, no se ven, pero no porque no haya, sino porque la ciudad no está diseñada equitativamente.
Valladolid, una de las virtudes que tiene, es eso, que con o sin silla de ruedas la gente puede darse un paseo. Es que cuando noté eso en la ciudad, recordé que cuando cursaba cuarto año de Facultad, en un curso opté por un seminario sobre Discapacidad, y asistí a sendos teóricos que hablaban de igualdad de oportunidades, de capacidades diferentes, de sensibilizar a la población y de todo ese rollo. Y una de las de las cosas que puse en el examen final me hizo mucha gracia.

Lo cuento: En la entrada de Facultad de Psicología (calle Tristán Narvaja, en Montevideo) hay una rampa, para que puedan acceder la personas que utilizan sillas de ruedas, pero para llegar a la rampa hay que subir dos escalones de mármol, previos a la escalera de casi diez peldaños, por la que hay que subir para pedir la llave que nos permite utilizar esa rampa. O sea, somos tontos? O eso es una broma para uno de esos programas de televisión que ponen cámaras ocultas. Estuve un año escuchando discursos de igualdad, y pensar que si hubiese tenido que ir en silla de ruedas, no habría podido asistir.

Esa asociación de alguna manera, funcionó como motor de arraigo, o bien, de encontrar cosas en Valladolid, que me gustaran, que me convencieran.
Con Tasio, encantada de la vida, y eso era lo principal de esta historia.
Empezamos la vida real con risas y así seguimos, eso es maravilloso. Desde que he llegado, ni un solo día tuve algún pensamiento que me hablase de arrepentimiento.




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  • Comentarios:

    3 Suspiros en “Mudanza de país: Una vez en España I”



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    Hola Invanna! Gracias por compartir tu blog!! lo abri recien y me encanto! Con mas tiempo me pondré a bucear en tu mundo. Yo vivo en Uruguay, en otros tiempos vivi en Holanda, y siento mi alma un poco nomade, con ganas de partir siempre. Algun dia conversamos ta?
    Mi blog esta en pañales … es:
    http://ines1320.spaces.live.com pero voy a aprender mucho de tu blog!
    un beso desde Montevideo!
    con cariño
    ines

    2

    Este post es divino. Yo soy de Andalucía y me parece muy curioso verte comentar las cosas de aqui… o de allí. Es curioso eso de las “semillas de girasol”… creí que eran pipas en todas partes !!
    En mi empresa trabaja una chica de Valladolid y también tiene el “laismo” muy acentuado… muy curioso también.
    Me encantó leerte. Conocí el blog del comentario que dejaste en el blog del real madrid de mi compañero de trabajo.
    Espero que tu estancia en Valladolid sea lo más agradable posible. Me encantó el tango. Mucha suerte. Y haznos una visita por andalucía !!

    3

    Hola Ivanna, vicité tu Blog, gracias por tu invitación, me guta tu forma de expresarte y las cosas que relatas de tu llegada a Valladolid, las diferentes culturas nos sorprenden, no es cierto, aqui en Curitiba, Parana, Brasil, no tenemos problema de limpieza y se separa la basura en recipiente o bolsas diferentes, cuando sacas la basura a la calle lo haces en dos bolsas diferentes cosa que no teniamos costumbre en Uruguay. Una anécdota: andando de JEEP en la sierra del mar(Selva) con poco tiempo en Brasil, tomamos un refrigerante y tire la botela de plastico a un riacho que estabamos acampados en el medio de la nada, recibi una cagada de aquellas de otro compañero de JEEP, que no devía arrojar nada en la Selva toda mi basura devería volver en mi JEEP y ser tirada en un lugar apropiado, aprendí la lección, recogí la botella y aprendi algo más de no poluir el medio ambiente. Un abrazo desde Curitiba/Brasil
    Raúl Charrua1149

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