Mudanza de país: ¿Por qué España? (Parte I)
PARTE I
Hay días que nos levantamos con el pié equivocado, hay otros que no, y algún otro que en su transcurso, no sabemos si llegaremos a pisar el suelo.
Cada ser humano, es un caos en sí mismo, y me refiero a caos en su naturaleza esencial, es decir, como diversidad de ordenes. Esa característica, no reconoce fronteras ni nacionalidades.
En una nueva diversidad de ordenes, he nacido en España. Qué me empujó a venirme? El amor, la ilusión y la valentía.
Mi vida en Uruguay…
Solymar, es un balneario (zona de playa) a 24 kilómetros de Montevideo, hoy se denomina área metropolitana, porque es un lugar que ha tenido un crecimiento demográfico importante a lo largo de los últimos 10 años. Eso ha llevado a que se convierta en una prolongación de Montevideo.
En Solymar, a 15 minutos (andando) de la playa, está mi casa de Uruguay. La verdad es que era una privilegiada, en verano era espectacular!
Un poco de calor y nos íbamos a la playa en bicicleta (vehículo muy utilizado en esa zona). Toda la tarde allí, tomando mate, disfrutando del mar… En la foto, mi sombra y parte de mi corazón sigue allí…
Somos 5 hermanas mujeres, una de ellas tiene una niña, y otra un niño.
En Solymar, vivía con dos de mis hermanas y mi sobrina. El año previo a venirme a España, mi madre, su marido y mi hermana menor, se fueron a vivir a Estocolmo (Suecia). Por lo que quedamos nosotras solas en la casa, un cambio grande…
En las fiestas de navidad y fin de año, sentimos el peso de la ausencia familiar, pues cada vez éramos menos. Nos compensábamos con mis hermanas, los sobris, y mi padre que vive en La Wayra, el último fin de año que estuve en Uruguay, hizimos un señor “asado” (que, eventualmente, hacíamos algún domingo). Es algo típico rioplatense, una buena parrillada y pasarlo bien. La carne, chinchulines y chotos chirriando al son de las brasas, se me hace agua la boca!!!!!
Mi vida durante el 2005, transcurría -básicamente- en torno a mi último exámen de la Licenciatura (que fue en mayo), mis familia, la casa, La Wayra, Pirizoe, y los amigos, me estaba despidiendo…
Retrocediendo un poco en el tiempo, fue en una madrugada de noviembre de 2004, que en una noche de insomnio (y algo de agobio), me encontré con quién es mi actual marido.
A veces, la vida te pone ante ojos y alma, situaciones a las que no estamos acostumbrados. Son etapas de la vida, en ese momento yo vivía con mis hermanas, mi madre, su marido y mi hermana, se habían ido hacía poco a Estocolmo, por lo que se sentía un gran vacío en la casa.
Que siempre estaba llena de gente, super conversadora, llena de vida. En ese momento de mi vida, empecé a indagar en el cibermundo, y fue así que conocí a mi marido. Durante nueves meses, nos comunicábamos por chat, y por teléfono. En un principio, todo era un poco broma pero cuando el tiempo se hizo presente, con él afloraron sentires, pasiones lejanas y desdeos, de vernos, de mirarnos a los ojos, no al monitor. En fin, de conocernos…
Había que decidir algo, y no tenía miedo, aunque sabía que fuera lo que fuera, un poco iba a padecer. Decidí venir a España.
En enero de 2005, ajustamos lo del viaje. En mayo aprové mi exámen y me recibí, era Licenciada y estaba re feliz!! A pesar de todo, lo había logrado.
Estábamos en fines de mayo, y comencé a legalizar todos los documentos de mi título, para homologarlo aquí en España. Estos últimos dos meses fueron los más duros, una tristeza! La fecha de mi pasaje: 30 de julio.
Pensaba en que me iba, y se me aparecía en la mente la cara de mis sobrinos, se me caían las lágrimas… Siempre he dicho, mis hermanas, más de lo que han crecido (fisicamente), no van a crecer, entonces, si las veo en dos años van a estar iguales, pero con alguna que otra patita de gallo, lo mismo mi madre, mi padre, mi padrastro y mis amigos. Pero a los sobris!! con 2 y 3 años… cambian un montón en poco tiempo, y me dolía en el alma pensar que no iba a estar en sus cumple, cuando hablaran como loritos… Me decía a mi misma: “Se acordarán de mi”… No sé, cosas que se te cruzan por la cabeza cuando estás por abandonar tu país.
Por otra parte, en Valladolid, me esperaba un hombre divino, al que debía conocer. Porque el mundo virtual es una cosa, y el real otra muy distinta.
En la Parte II de esta historia, contaré cómo fue la salida de Uruguay y la llegada a España.
Hasta la próxima…






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