el 13 Enero 2007 - 81 visitas
A fines de diciembre de 2006, fui a inscribirme a un curso de Mediador Social e Intercultural brindado por el Ayuntamiento de Valladolid.
Es bueno salir a la calle, pues, siempre tendremos algo que contar, algo de que sorprendernos, en fin… El 12 de enero me llaman por teléfono para decirme que había quedado seleccionada, me emocioné, dado que la demanda era masiva y aun así me gané la plaza. Cosas de la vida…
Al día siguiente voy a confirmar mi inscripción, éramos muchos en la fila, que empezaba dentro de la oficina y terminaba afuera. En determinado momento, nos piden que esperemos fuera de la oficina. Bien, aclaramos quién estaba dónde, y a esperar.
Durante la espera, estuve conversando con una mujer encantadora, una Socióloga colombiana (como verán, no todos los colombianos son Lantin King, axioma que los Mass Media no se cansan de patrocinar día a día).
Llega mi turno, entrábamos tres personas a la vez, las dos chicas y yo nos acomodamos en el escritorio correspondiente, para recibir los materiales e indicaciones referentes al curso.
De repente, entra una chica a la oficina, se dirige a mi persona y me toca el hombro diciendo: “Tu estabas después que yo”. Le respondo que está equivocada, a mi respuesta se suman las dos chicas que estaban conmigo, y le aclaran que estaba equivocada. La chica se da media vuelta y se retira de la oficina.
Entonces, expuesta la situación, me gustaría realizar algunos comentarios e invitar a que los lectores opinen.
Pienso, que cualquier persona tiene derecho a defender sus límites, su lugar en una fila. Pero si se equivoca, tiene una ligera obligación de disculparse, y digo ligera, porque eso entra dentro del plano de la Moral, y es un tema muy denso para tratarlo aquí.
Seguramente la chica pensó lo mismo de mi ese día… pero es claro que,desde el prejuicio nada podemos hacer en este caso.
“Comienza el Curso”
Lo que en muchos libros leemos como “Crisol de razas”. Un pedacito de unos cuantos países, muchas historias, que formaban -a su vez- la historia de este grupo hoy. Me invadió una sensación de comodidad, de poder compartir experiencias y sentires, el placer de escuchar y de ser escuchado. Nos reímos mucho.
La chica que me había llamado la atención en la fila, estaba vestida de negro, me había quedado impregnada aquella mala experiencia, lo que en realidad era un mal entendido. Sin embargo, en el momento de la presentación grupal, la escuché hablar y la primera sensación que me generó fue dulzura. Me pareció una persona super agradable, con un suave tono de voz, hace muchos gesto. Y tenemos algo en común: hemos hecho la misma carrera.
Estos encuentros se agradecen en la vida, el poder elegir las impresiones que uno archiva en su gigantezco haber. Pienso que si no la hubiese vuelto a ver, me habría quedado con el gusto amargo de aquel encuentro. La vida está llena de malos entendidos, a veces nos quitan más tiempo del deseado… Hoy me quedo con la dulzura.
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Comentarios:
Un suspiro en “Mediador Social e Intercultural año 2007”
Sí. La vida está llena de malos entendidos. Y nunca sabemos cómo podrían haber sido las cosas si no hubiesen segundas oportunidades.
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