El espacio de Arturo
Esa frase que dice: “El tiempo pone a cada uno en su lugar”…
Cada vez creo menos en ella.
Hoy quiero hablarles de Arturo Vivero.
Un compañero que tuve en el Curso de Mediador Social e Intercultural. Una persona noble, como pocas en este planeta, pero afortunadamente algunas quedan.
Un tipo firme en sus ideales, asqueado de las injusticias, comprometido… y tantas cosas que podía decir… Solamente, quiero dejar en mi blog su recuerdo, su etérea presencia, su fuerza.
Con 42 años, lleno de empuje y ganas se fue para no volver. Por eso ahora leo la frase con la que encabecé estas líneas y no me convence.
Arturo, te dejo este espacio aquí, porque es una de la partes de mi vida que quiero mucho, y en la que quiero estés presente. Siento mucho que ya no estés, desde donde estés, que sepas que te dejo un abrazo.
Ivanna.






Comentarios:
2 Suspiros en “El espacio de Arturo”
Hola Tia Doc.
He estado algo alejado de estos medios, pues he estado bastante ocupado.
Deseo respetar el espacio que le dedicaste a tu amigo, por lo cual no añadiré ningun comentario sobre esta entrada.
Simplemente quería preguntarte, sobre el venezolano que está en el Centro Penitenciario La Moraleja, ¿trabaja ahi o esta recluido?. Si está preso, ¿cuál fue la razón?.
Me he quedado con la duda desde que lo comentaste.
Hola ivanna: esto que escribiste muestra tu religiosidad.
me hizo acordar a un poema de juana de ibarbourou, pero al reves pues es escrito desde el que se va, como la cancion de jaimeroos Si me voy antes que vos. las comparto contigo esperando que les gusten, a ti y a Arturo, que estoy segurisimo que no encontro mejor lugar para su seguir, que el que tu le dejaste en tu corazon, asi mas o menos funciona el shintoismo de japon, los que se fueron no estan ni en el cielo ni en otro lado, estan en el espacio que les hacen los descendientes y amigos, en pequeños rincones de la casa como altares, y ellos viven en estos sin usurparles el cuerpomente, los ayudan a tomar decisiones cotidianas como llevar un paraguas porque tienen la capacidad de ver un poco mas alla que nosotros, aunque no estan en el cielo desde donde se ve todo. luego con el paso de las generaciones se van diluyendo mas que nada por aburrimiento, pues ven lo repetitivo de la cosa, y ya los descendientes directos de a poco tambien se van muriendo y los que quedan al no conocerlos en vida no tienen la intensidad minima de afecto necesaria para seguir manteniendolos… pero bueno es una religiosidad que es vivible y no hay que dejarla como anecdota, lo que seria muy triste para Alberto, por quien escribo esto y el lo va a leer simultaneamente contigo a traves de tus ojos, y te va a agradecer directamente en el huequito del corazon que le cediste, sin el cual andaria vagando nostalgias sin poder hacer nada de sus ideales a los cuales sigue aferrado.
La pequeña llama
Yo siento por la luz un amor de salvaje.
Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge.
¿No será cada lumbre un cáliz que recoge
el calor de las almas que pasan en su viaje?
Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas,
lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rojas: espíritu de rosas.
Yo respeto y adoro la luz como si fuera
una cosa que vive, que siente que medita,
un ser que nos contempla transformado en hoguera.
Así, cuando yo muera he de ser a tu lado
una pequeña llama de dulzura infinita
para tus largas noches de amigo desolado.
si me voy antes que vos:
http://www.youtube.com/watch?v=SjYRNb9XrKw
no son de santos pero las canciones asi son directamente inspiradas desde el cielo, sin las cuales ningun artista podria sobrevivir en un medio tan adverso como esta habiendo en la tierra.
un beso… Pablo.
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