El Cabo Polonio. Departamento de Rocha, Uruguay.
En la zona sureste del Departamento de Rocha, entre los balnearios Valizas y La Pedrera, y a 260 Km. de Montevideo, se encuentra Cabo Polonio. De Valizas, lo separa un gigantesco mar de arena, que forman uno de los encantos de este paraje, sus dunas móviles, declaradas monumento natural. El cúmulo de 30 hectáreas de roca que separa sus dos playas
está a quince metros sobre el nivel del mar, allí podemos observar en posiciones muy características y graciosas, a los habitantes naturales del Cabo, los lobos marinos, que constituyen una de las reservas más importantes del mundo. Se acumulan en grandes grupos, en las rocas cercanas al faro, y en el grupo de islas Torres (La encantada, la Rasa, y el Islote), pertenecientes a este hermoso lugar. Quién se encarga de besar sus costas es el océano Atlántico, que de un lado y otro del faro, cambia rotundamente su carácter.
El grupo de elevaciones rocosas que forman las tres islas, han sido causantes de múltiples naufragios, su nombre -justamente- deriva de Francisco Torres, integrante de la expedición de Juan Díaz de Solís, que se hundió en 1516. Esa fecha tiene registro, como el primer naufragio.
En los últimos años, se ha incrementado, significativamente, el turismo (sobre todo europeo). Es un sitio mágico, no tiene luz eléctrica, ni teléfono, no tiene una infraestructura hostelera propia del turismo convencional, es como estar aislados del mundo. Hasta la entrada oficial del Cabo Polonio, podemos llegar en auto, allí se estaciona. Pero para llegar a las playas, podemos optar por tres medios de transporte, un servicio de vehículos 4×4, carro y caballo, o bien nuestras piernas moviendose durante nueve kilómetros por salvajes arenas.
Esta, es una aventura recomendable, es imposible perderse porque están las huellas del los 4×4. Lo mejor de la caminata es cuando vemos a lo lejos el mar, ya cuando las piernas no te dan más…
Como dije anteriormente, el océano tiene un carácter diferente, de acuerdo al lado del faro en que nos encontremos. Es un sitio para todos los gustos. En el lado norte de faro la pasión de los ‘surferos’, la playa Calavera con enormes y salvajes olas de un verde cristalino. Al lado
sur del faro, la playa Ensenada, un espejo de la naturaleza, con el agua al cuello podemos vernos los pies. Es mi preferida!! A lo lejos (y no tanto) podemos ver delfines y toninas (que son de la familia de los delfines), que es bueno contar que han salvado muchas vidas, ya que no permiten que la gente se vaya mar adentro, la empujan a la orilla.
El clima del Cabo es super especial, por la noche, no he visto nada igual en mi vida. Al no tener luz eléctrica, la noche luce en su esencia, tupido de estrellas, el ruido del mar, y una luna llena: palabras mayores. Una noche de luna llena me bañé en la playa Ensenada, y parecía un sueño! El agua que mantenía el calor del día una delicia, y al salir a la superficie, parecía magia!! Mi pelo tenía luz propia, pues había millones de noctilucas, entonces al nadar parece que una persona fuera un cometa! Lo mismo al caminar por la orilla del mar vamos dejando huellas de luz. Esto no siempre, se tienen que dar determinadas características en el mar. El Cabo, por las noche se vuelve ciclotímico, de un cielo
despejado y lleno de estrellas, pasamos en segundos a nubarrones negros que lo cubre y desatan un minitemporal, que dura quince minutos, y a los minutos…, otra vez estrellas… Hay que verlo. Las Dunas Móviles (junto con los lobos marinos), son el mayor atractivo de esta belleza natural, el motor del sistema de dunas es el viento, porque gracias a él se traslada la arena de las dunas y, a su vez, alimenta las playas aledañas (se mueven, desde el sudoeste al noreste unos 5 metros por año). Es una maravilla ir caminando por las dunas desde el Cabo hacia Valizas, eso sí, si hay un poco de viento fuerte, les recomiendo ir por la costa, porque una vez me agarró un viento en la cima de las dunas y me quedaron las piernas machucadas por la arena, como si mil agujas se me clavaran a la vez. En este camino, podemos encontrarnos con vertientes de agua cristalina, potable, dulce, son pequeñas venas que nacen a los pies de las dunas, y que te dejan la piel y el pelo, con una suavidad indescriptible. Han quitado la sed a muchos caminantes.
Todas las historias tienen su parte triste, y este paseo no iba a quedarse fuera… Hace unos años al Cabo solo se podía entrar con carros y caballos (vehículo de los lugareños) o caminando.
En los años 70 (dictadura militar en Uruguay), las autoridades entendían que tanta arena no generaba ninguna riqueza, lo veían como una zona muerta, fue, entonces, que emprendieron una forestación masiva de pinos y acacias, con el fín de generar riqueza y a la vez “asentar esas dunas”. Demás es ta decirlo, pero eso tuvo consecuencias muy negativas, ya que al detener el movimiento natural, muchas áreas se erosionaron, y disminuyó la alimentación de arena a las playas abastecidas anteriormente, por ese motivo hoy son más angostas, y el mar ya se ha devorado varios ‘ranchos’ (así se llaman las casas aquí). Para completar el desastre, un francés,
en los años 80 fundó una empresa de viajes en 4×4, y la publicidad masiva en Argentina y otros sitios, llevó al uso excesivo de esos vehículos. Que afectó al entorno, primero por el tránsito por las dunas, y segundo por el ruido. Esto generó complicaciones para los pescadores de la zona, ya que gracias al ruido los peces se alejan, antes se veían muchos cangrejos, los lobos estaban más cerca del faro… En fin, muchas veces en nombre del progreso, se cometen desastres. Para finalizar la parte fea, hay gente que mata a los lobos marinos para quitarle los colmillos, aquí vemos uno muerto en la orilla. Es que cuando muere alguno, la marea lo arrastra a la playa.
Siguiendo con las bellezas, para aquellas personas a las que les gusta la calma, el placer de leer un libro, tomarse un buen mate, o simplemente, para un escape ‘zaratustreano’ (si se me permite el neologísmo) las rocas son un placer.
Para las personas coquetas, de dorarse con el sol nadie se escapa, la arena, las rocas, las sal y la delicia atlántica, prometen un color bronce espectacular!


Eso sí, quien quiera ir al Cabo Polonio, debe dejar en su casa las pretensiones de las cinco estrellas, no olvidemos que (apesar de) sigue siendo un pueblito de pescadores, de 120 habitantes.
Aunque, también , 
podemos disfrutar de una buena gastronomía y vistas que ayudan a la digestión. La Perla, es un Hostal, que tiene un restorán abierto a todo público, un sitio espectacular, de cara a la playa Mansa, se come muy bien, y la atención es muy buena. Cuenta con pocas habitaciones, de ahí su encanto…, logicamente, siempre está completo.
Para ir terminando, es un lugar que no tiene desperdicio, vale la pena conocerlo, es naturaleza en estado puro, armonía y calma. Por la noche, hay Pubs, alumbrados a vela o farol, hay bandas musicales en vivo, hay cosas para todos los gustos. Es pequeño, pero con una grandeza infinita…
Llegó la hora de volver a casa, atravezaremos juntos la dunas, y como dice Manu Chao en una de sus canciones “por la carretera”, nos vamos a casa. Espero hayan disfrutado de este paseo, y lo mejor, algún dia recorrerlo con nuestras piernas. Yo lo he recorrido muchas veces, pero cada vez es diferente, y lo mejor: siempre me sorprendo.
Quiero agradecer a Elisa (mi hermana), Adriana y Silvana, por haber compartido conmigo sus vacaciones de enero de este año. Con ellas, iremos recorriendo Montevideo, en los siguientes paseos. Elisa y Adriana, son estudiantes de Ciencias de la Comunicación, y Silvana, es estudiante de química.
Gracias chicas.









Comentarios:
11 Suspiros en “El Cabo Polonio. Departamento de Rocha, Uruguay.”
Gracias por el paseo!!!! Este es un paraíso terrenal!!
Precioso; te seguiré leyendo para conocer este país tan desconocido y con tanto que enseñar.
Hi! Your blog is very nice! Best compliments! Luke
http://futuribilepassato.blogspot.com
Tu descripción es lo más parecido a una imagen, con el añadido de sensaciones que se transmiten de una manera fácil.
Hay muchos rincones en el mundo, que aún sin haber visitado, transmiten un especial deseo. El Cabo Polonio es uno de ellos.
Gracias por hacerme querer algo que no conozco y que desde este momento deseo conocer.
Ivanna soy el Cabeza o no creo pero quizas te acordaras de mi nombre Martin soy amigo de Martin Davison y tambien estudie Psicologia en Uruguay. yo tube la posibilidad de estar ahi, y entiendo por completo a lo que te referis, ese lugar esta impresionante. Yo sigo estudiando psicologia en EEUU y no veo la hora de poder volver a visitar ese lugar tan especial. Bueno espero que estes bien.
Acabo de llegar del Cabo y encontrar un mail con la dirección de este blog, definitivamente creo que es una señal… una síntesis con la cual me identifiqué.
Luciana
(…) “tenéis que verlo”…y lo veo, puedo ver los colores de la arena, del mar, de las rocas, la vida dibujada en los leones marinos, contemplarlos indiferentes a mi presencia,
…oler el aire limpio y fresco, ….sentir el viento dibujando mi rostro, …oír las olas golpeando la arena, el sonido del viento, la respiración entrecortada; pasear descalzo por las dunas dejando que la arena acaricie mis pies, entre los dedos…
Y también puedo sentir… Del amor por tu tierra…nuestro amor por nuestro mundo, …de tu frescura… la alegría de vivir, …de tu compartir tus experiencias… resonancia de las mías; de tu implicación… nuestro compromiso; de tu sonrisa… la utopía…
(…) “cómo voy a creer que el mundo se quedó sin utopías,
cómo voy a creer que la esperanza es un olvido o que el placer es una tristeza,
cómo voy a creer que el universo es una ruina, aunque lo sea, o que la muerte es el silencio, aunque lo sea,
cómo voy a creer que el horizonte es la frontera, que la mar es nadie, que la noche es nada”…
(Utopías. Mario Benedetti)
Gracias por ser como eres, me alegra sentir que existes.
Yo quiero volver a Cabo Polonio… me encantó!!
ho letto il tuo articolo su cabo polono, che ho trovato molto bello, adesso posso dire di conoscerlo ancora meglio…
Hola Gianni Fabio:
Prima di tutto, benvenuti nel mio blog!!
Per me, questo angolo del mondo è magico. Allí todo puede sorprenderte, incluso si tienes adormilada la capacidad de sorpresa…
No sé como será ahora (¿cuándo estuvite tu?) pero cuando yo iba no había cobertura para teléfonos móviles, eso era una delicia, imaginate estar en una belleza natural y no escuchar el sonido irritante de un móvil!!! Innimaginable… simplemente hay que vivirlo.
Un saludo.
Me encanta el Cabo!!
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