Diálogos con el Espejo: pensar, no llorar y decidir…

La soledad golpeó a su puerta aquella noche, esa lejanía cercana le quemaba la piel. No se quejó…, nunca se quejaba, pero las llagas le comían el alma poco a poco (y con aviso…).
No imagino, no lloró, sólo pensó y decidió:
“Hoy voy a trasnochar en tu silencio y mañana, cuando despierte y sospeche escuchar tu voz, voy a desaparecer. Sin que te des cuenta de que estuve allí…
Sólo sentirás a tu lado un calor que irá más allá de tu cuerpo, disfrutarás y sabrás en ese pasajero instante que ese calor tiene un nombre, que ya nuca escucharás más que en tus recuerdos.
Yo te seguiré escuchando, aunque sean solo suspiros y te prometo que voy a sonreír por ti…”.
Al amanecer aquella persona, solitaria, felisérgica… sonreía, contando los segundos desesperadamente, deseando que cayera la noche para así poder pensar, no llorar y decidir…









Comentarios:
3 Suspiros en “Diálogos con el Espejo: pensar, no llorar y decidir…”
Silencios y soledades que sin desearlas al lado rodean a uno en medio de insoportables ruidos provocados por la rutina cruel que todo lo oxida.
Dificil no llorar, dificil marchar.
Un beso, Blas
Hola Blas! Bienvenido.
La soledad sufrida, quizá sea la mayor cárcel del ser humano…, eso creo.
Un saludo!
Información Bitacoras.com…
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