Diálogos con el espejo: Océano.

Allí en ese océano tan hermoso, se dejó hundir. Su majestuosas aguas acariciaban su pelo lejano, despeinado…
Lo amó, bebió de él sin medida, sabiendo que luego podía ser invadida por una sed desesperante…, no paró de beber.
Se dio cuenta al fin, que su estómago estaba lleno, por lo que, aquellas aguas ya no pintaban la misma calidez.
Esa noche tuvo mucha sed.
En un intento de regurgitar su sed, bebió sus propias lágrimas, para enterarse, entonces, cómo era una de las caras más ocultas de la soledad…
Pero esa noche no se sitió sola.









Comentarios:
2 Suspiros en “Diálogos con el espejo: Océano.”
Hermoso suspiro, Ivanna. Que importante es a veces conocer el sabor de las propias lágrimas.
Gracias Bolki. Aunque el gusto no sea muy rico…, de vez en cuando no están mal…
Un abrazo.
Tía Doc.-
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