Diálogos con el Espejo: Acariciando sus días…

El invierno se le venía encima. Esa sensación comenzó una noche de tantas (y no ‘tan tantas’), simplemente una noche.
¿El invierno? Coincidió que aquella noche no era fría, pero sin embargo las siguiente si las serían, y tanto…
Sabía muy bien que aquel invierno traía una fuerza estacional implacable y aun así lo dejó entrar, no pensó: sintió. Permitió en más de un momento que le helara la espalda… y le gustó.
Su vida, hasta aquella noche, era tranquila, sin sobresaltos más allá de lo cotidiano. Todo lo que podemos “controlar” (aunque sea ilusoriamente), no nos intranquiliza…, sobresaltos que van y vienen, pero comedidos, tópicamente craneales.
Pero aquel invierno le heló la espalda y esperaba sus copos de nieve acariciando sus días…
Luego que el invierno entra de lleno, el goce secundario (y casi principal), se centra en la estufa a leña, y en lo bello de quitarse tanta ropa…, y poder compartirlo, claro.
Pero ahora, solamente, podía mantener viva aquella lejana idea de los copos de nieve y el frío en su espalda que, aunque contradictorio parezca, le encantaba. Porque aquello era una sensación muy fuerte que en un despiste invadió su alma (quizá vulnerable), y aunque tanto de eso podía causarle un dolor inmensamente proporcional, arriesgaba… su alma atenta al temporal.









Comentarios:
2 Suspiros en “Diálogos con el Espejo: Acariciando sus días…”
Me ha encantado este diálogo!! Sabes…, llevo tiempo siguiéndote y leyendo tus escritos, sobre todo los de Diálogos con el Espejo, me siento identificada en muchos…
Muchas gracias por compartirlos con nosotros!
Un saludo.
Hola Carolina H:
Bienvenida y muchas gracias a ti por seguir estos suspiros, para mi ha sido una gran alegría leer tu comentario, porque son cuestiones que una no imagina…
La verdad es que estos diálogos los escribí hace algunos años, hace un tiempo los ordené por estaciones (climas ajajja) y cada tanto publico uno, este es del 2001… un poco viejico ajjaja
Tengo muchos pero los voy economizando, los días que la inspiración se me vuela, publico un trocito de inspiración del pasado…
Siempre intento que no tengan género, es decir, si los lee una chica o un chico cualquiera de los dos, puede sentir protagonista de la historia… En este específicamente, está logrado (ajajj creo) yo siempre, antes de publicar estos que se refieren a una persona (que puede ser masculina o femenina), le dpido a mi marido que lo lea y le digo: “el protagonista, es chico o chica”, si me dice chico… pasa la prueba de fuego y se publica…ajajaj
Gracias, otra vez…
Un saludo.
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