Diálogos con el Espejo: ¿Cómo nacen?

¿Qué del tiempo? Se preguntó a su oído, sabiendo ya… que no quería escuchar lo que se preguntaba.
Contradicciones, sí. Acompañan a todo ser humano (a unos más que a otros).
Hacía tiempo que no escribía, quizá no tenía nada que decir, y como todos sabemos… “Cuando no hay nada que decir, lo mejor es callarse”.
-Necesito caminar. Dijo, y la puerta se cerró en su nuca…
Día soleado y con muchas cosas en su haber; el tiempo latía y pesaba un poco (aunque sólo por momentos).
-Necesito consumir inmensidades!!
Se dijo a sí misma en un tono bastante creíble. Se fue a la playa, llegó al mar y su cabeza fue invadida por recuerdos, momentos, sensaciones, mucho… Habló en voz alta:
-Definitivamente, es momento de recordar, de dialogar con el espejo y ordenar todos esos recuerdos en los cajones mentales.
Así empieza esta historia de Diálogos con el Espejo, que hablan de necesidades situadas en tiempos dispersos en universos que pueden pellizcarnos, si nos dejamos invadir sólo un segundo…









Comentarios:
2 Suspiros en “Diálogos con el Espejo: ¿Cómo nacen?”
a veces necesitaría darme cuenta de mis propias necesidades, la vida sería más agradable.
besos
ps: bonito blog, intentaré seguir pasando
Hola Santo Job:
Te doy la bienvenida y las gracias por tu visita.
Lo de darse cuenta de las propias necesidades, es difícil, pero no imposible, se necesitan varias charlas con el espejo. Pero lo mejor de eso, es que al fin aprendemos a llamar a las cosas por su nombre, y sí, todo luego es más sencillo y agradable.
Espero tu regreso por aquí.
Un saludo.
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