"¡No Queremos Inmigrantes!" Un cuento para Reflexionar.
Este cuento forma parte de los materiales que trabajamos en el Curso de Mediador Social e Intercultural, que cursé. Terminamos el viernes que pasó.
Y como ahora estoy a mil, con la memoria de mi trabajo en el Centro Penitenciario “La Moraleja”, entre notas, análisis, y vueltas está este cuento que también compartí con ellos y merece la pena leerlo, y reflexionar un poco.
Que lo disfruten.
“No Queremos Inmigrantes”
Era la noche de Navidad y en todas las casas se disponían las familias para celebrar la Nochebuena. De pronto, en el silencio de la noche, se oyó un fuerte ruido en la calle. Algunas personas se asomaron con miedo a sus ventanas y vieron a un grupo de hombres encapuchados que habían tirado varios adoquines contra el escaparate de un bazar, y pintaban con una brocha en la pared “¡Fuera extranjeros!”… “¡España para los españoles!”…
La gente, muy asustada, corrió las cortinas o cerró sus ventanas. Al poco rato, siguieron con sus preparativos de la cena de Navidad. Nadie se atrevió a llamar a la policía. Los asaltantes se marcharon tan tranquilos y con grandes risotadas.
Al poco rato dentro de la tienda se oyeron algunas voces: “¡Vámonos a nuestra tierra!”… “Pero ¿te has vuelto loco? ¿Cómo nos vamos a ir?”… “¿Es que no te das cuenta que acá no nos quieren?.. Ea, vámonos ahora mismo”
Y el bazar empezó a bullir como si fuese un hormiguero. El Café se marchó enseguida para Colombia y Brasil de donde habían venido hacía muchísimos años. El té cogió un vuelo charter para India, Camerún y Ruanda. Los collares de diamantes sacaron vuelo Lara Sudáfrica, Sierra Leona y Congo. Los anillos y otras prendas de oro se fueron, muy irritados, también a Sudáfrica y Latinoamérica.
Las telas de algodón, prepararon su pasaporte a Egipto, y las sedas a China. Toda la ropa vaquera se fue a Estados Unidos. La carne, muy enojada hizo sus maletas a Uruguay y Argentina, y las bananas partieron a Guatemala, Colombia, Nicaragua y Ecuador. El maíz y las patatas se repartieron por todos los países de Latinoamérica, donde habían nacido sus tatarabuelos. El cobre se fue a Chile y el níquel a Nigeria…
Y así, poco a poco, cada cosa se marchó a su país de origen. El bazar se iba quedando casi vacío. La gente del barrio, volvió a asomarse a sus ventanas al sentir tanto movimiento en la calle, de extranjeros que se largaban tan enfadados. Se reían de ellos y se encogían de hombros diciendo: “Bueno, que se vayan! Aquí tenemos de sobra y nuestras fábricas producen de todo”… En ese mismo momento, el fuego de sus cocinas se apagó: la comida se estropeó y sus hornos dejaron crudo el pavo, pues el gas se marchó volando a Argelia. Así que tuvieron que pedir, en todos los hogares, urgente una pizza, pero les contestaron que el servicio había quebrado: ¡Todas las pizzas se habían ido a Italia sin avisar!
Dispuestas a no quedarse sin cena navideña, muchas familias cogieron sus coches para ir a algún restaurante que quedase abierto, pero… ¡no había gasolina en sus depósitos ni en las estaciones de servicio!… El petróleo se fue a Venezuela y al Golfo Pérsico. Además los coches habían quedado hechos una birria: el caucho de las ruedas, también, se había ido a su país y las carrocerías parecían de chicle, pues el aluminio, el hierro, el plástico, etc. Ya no estaban, tampoco.
¡Vaya Navidad!… Casi desesperados, con mucha hambre y aburridos, unos conectaron el ordenador para pasar el tiempo con un video-juego, otros marcaron mensajes en sus teléfonos móviles. Pero tampoco pudieron hacerlo: nadie sabía que esos mecanismos funcionan con un mineral llamado coltán, que fue el primero en irse al Congo, de donde lo habían traído recientemente. Además, estos utensilios tan modernos, ya habían reservado billete para Japón, Taiwán y Tailandia.
“¡Bueno, no pasa nada!” Encendamos la chimenea y cantemos “Noche de Paz”… se dijeron unos a otros para animarse. Más ni siquiera eso pudieron cantar: el villancico había regresado a Austria a vivir en casa de su compositor.
Entonces, aquella gente de aquel barrio, miró con lágrimas de arrepentimiento la pintada del bazar: “¡Fuera extranjeros!”… y pensaron que no debieron haber permitido a aquellos brutos hacer tal barbaridad.






Comentarios:
6 Suspiros en “"¡No Queremos Inmigrantes!" Un cuento para Reflexionar.”
Esta buenisimo, todos deberian leerlo y recordar cuando era España la que tenia que emigrar, quisiera tu permiso para copiarlo Saludos.
Hola Rosa:
Por supuesto que puedes utilizarlo, esto de los blogs lo bueno que tienen es que dan la posibilidad de compartir. Podemos usarla o no. Además siempre que citemos la fuente, podemos utilizar lo que sea.
El cuento, todo tuyo.
Un saludo grande.
Definitivamente, la memoria histórica de algunas sociedades a veces es corta… Tal como lo comenta Rosa, España fue (y sigue siendo), uno de los países con mayor cantidad de expatriados.
La gran mayoría llegaron por estas tierras, cargando mucha miseria a cuestas y fueron bien recibidos. Encontraron sociedades abiertas y economías en formación, y con mucho trabajo, les permitieron establecerce, formar familias y florecer.
De hecho, yo también soy hijo de esa inmigración.
Observen esta notica y amplíen la foto.
Se trata de un barco llamado Elvira que en al año 1949 llegó a costas venezolanas, con 160 inmigrantes ilegales españoles.
http://www.20minutos.es/noticia/159230/0/Cayuquero/mi/amor
Saludos
Excelente cuento. Creo que los racistas son unos ignorantes. Y el racismo es fruto de la falta de cultura. ¡Lo que te podría contar al respeto amiga mía! porque me tocó sufrir el racismo y todavía alguna vez me toca. Como la gente no sabe que soy mulata, (porque soy de color blanco), ¿es gracioso, verdad? he tenido que oír a menudo barbaridades sobre los negros, los moros, etc. A veces me callo y otras no.
Felicitaciones por el cuento, sabes es la pura realidad que no solo sucede en España sino en todos los Países y no nos ponemos a pensar que Dios nos dio este planeta para que vivamos como un solo pueblo y no que dividamos territorios, pues todos somos seres humanos y nos necesitamos unos a otros.
Con tu permiso este cuento lo voy a compartir en mi blog con el enlace de tu fuente.
El ocaso
se inicia con nosotros.
La gallina tiembla y corre
lo creíamos:
"Los humanos no lo creímos
todos estuvimos
en una fila india"
Y ahora lo creemos
la tierra tiembla de frío.
Se viven momentos difíciles
el protagonismo es humano.
La solidaridad la necesitamos
no hay enemigos:
"Los amigos son ustedes mismos"
De arriba
el cielo cercano.
Hacía abajo
los conflictos son humanos.
Hoy tenemos una bella casa,
hoy tenemos buenos carros,
hoy tenemos unas excelentes
cuentas bancarias,
hoy tenemos buenos trabajos.
¿Y qué hacemos?
Felizmente dormidos en la noche
con la señal de la cruz.
Y al día siguiente al despertar:
"Nos quedamos vivos
y solamente fue un milagro"
Pero no saliendo del impacto
Sólo de vestir
y cargando los harapos.
Dias de modernismo
cada quien:
"Rutas
y acelerando caminos"
Destruir al vecino
la familia
y los ejemplos corrompidos.
El desprecio
es directo y gratuito.
Enseñanzas:
"Ellos fueron niños"
"Ellas fueron niñas"
Aprendieron lo que vieron
y ya maduros y ya maduras:
"Muy difícil de cambiar ese odio
que se siente y se palpa
entre hermanos"
Aceptar de nuestros errores
abrir nuestros corazones.
Nos necesitamos
la pequeñez no existe:
"Y al final la grandeza es y será
más humana"
He querido significar
con estas palabras.
La necesidad de rescatar el amor
y ayudar, y ayudar,
más cuando
vemos y sentimos:
"Que la tierra"
llora y sufre
por los humanos del mundo.
Sinceramente,
Hugo Alfredo Valecillos La Riva
Un poeta que vive
lo que dicen los humanos.
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